YA FUE
(walterditrich@hotmail.com).- Marito y Pablo, nacieron en la misma calle de tierra. El mundo los parió de ése lado de la zanja, con algunas casas de distancia. Se criaron en uno de esos barrios que los medios llaman “de condición humilde”. Con las mismas condiciones, sobrevivieron las mismas carencias, se educaron en el potrero de la esquina con ropa usada, y la olla que se llena con lo justo. O un poquito menos. Llegaron a la secundaria a los ponchazos coleccionando un prontuario de travesuras escolares y ausentismos recurrentes. Para Marito y Pablo, la vida solía ser más interesante que la clase de química. Sobre todo cuando la aventura adolescente venía acompañada de algún pesito “para los vicios”. La patearon juntos. Como hermanos de la vida. Marito se fue colgando con la escuela y repitió. Pablo andaba en eso, cuando Mica quedó embarazada y le cayó una tonelada de responsabilidad encima. Las dos rayitas del test lo hicieron grande de golpe. Pero cuando tu mundo s...