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Mostrando las entradas de febrero, 2023

Reencuentro apasionado

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  Nos reencontramos . Esa noche es hoy .. Pasó mucho tiempo. Demasiado. Me desnudé rápido. Ella se abrió generosa. Fue tomando temperatura rápidamente. Me envolvió todo. Recorriò mi espalda, mi pecho, mis piernas y mi cuello. Entrecerré los ojos para mirarla mejor. La saboreé un poquito entre mis labios. No la recordaba tan sabrosa. Nos disfrutamos. Olía a limpio, a pureza dulce. No sè cuanto tiempo duró. Fue más que la última vez. O quizás eso me pareció por la intensidad del momento. Estallamos en un final espumoso hasta que todo terminó. Esta noche, después de mucho tiempo nos reencontramos la ducha y yo.

La vida del obrero es así....

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El laburante recorrió la misma calle de a un dia a la vez, por décadas. Todo igual. Salía aún de noche a tomar el bondi. Bolsito al hombro. Fábrica y quincena. Vuelta a casa, ya sin sol. El almacenero de la esquina lo vio trabajar toda la vida.  Y darse los gustos simples de una picada los viernes o el asadito del domingo.  ¡Aunque siempre la eduación de los pibes estuvo primero!. El laburante se jubiló y el almacenero lo ve no llegar a fin de mes. El laburante jubilado pide fiado. Y avergonzado llora de bronca, de pura impotencia. El almacenero lo cuenta por radio y se le quiebra la voz. Pide que los "políticos dejen de curarse entre ellos" y hagan algo. Y se resigna. Porque la vida del obrero es así. "Homero está cansado. Come y se quiere acostar. Vuelve a amanecer y entre diario y mates se pregunta ¿Cuánto más? Y es así. La vida de un obrero es así La vida en un barrio es así Y pocos son los que van a zafar (sic "Homero" de Viejas Locas)

El músculo del corazón

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  El pibe camina llorando junto a su padre. “No llorés.. no seas maricón.. Los machos no lloran y ¡Vos sos macho!” le recrimina el hombre. El chico sigue moqueando. Ahora le duele màs el alma. “ Si seguís llorando así no vas a poder jugar mas al rugby, los cagones no juegan en Los Pumas” agrega el padre que le tocó en mala suerte. En la mochilita se ve dibujada una guinda y un logo de rugby para completar el cuadro. Pienso en los rugbiers y en Fernando.. No sé si el fallo fue justo. Tampoco sé qué justicia se reclamaba. No estoy seguro de que exista justicia posible. El daño causado es irreperable. ¿Qué será de los asesinos cuando vuelvan a la sociedad dentro 35 años?... La vida de Fernando no se recupera. Su familia está destrozada para siempre. Los asesinos también arruinaron su propia vida y la de los suyos… ¿Cómo sanamos tamaña herida?... ¿Pateamos a los detenidos en la cabeza hasta la muerte?.. ¿Los sometemos a las torturas carcelarias más aberrantes?... ¿Asesinamos a los...

Las penas son de nosotros

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  La foto la tomé hace algunos años en una fiesta popular del distrito. Los dos paisanos durmieron así sentados abrigados por sus ponchos   y entibiados por el anticongelante etílico ingerido. Fueron los últimos que el cantinero vio al cerrar y los primeros en atender al abrir. Mirándolos, recordé a don Horacio Guarany, aquel que le cantaba al noble productor de la vid, y alguna vez dijo, “yo amo al vino porque el obrero, que no puede ir de vacaciones, ni tener una casa como la gente, toma un vino, como hacía mi padre, y se reencuentra con él. Por ese día es feliz”. No hablaban mucho casi nada. Tomaban en silencio, pero juntos. Juntos ahogaban las penas, o emborrachaban alguna alegría. Quien sabe…. Dicen que sólo dijeron: “las penas son de nosotros….”. Y   como Larralde, siguieron chupando en honor a los que les andaba pasando… (“Ten cuidado de confiar en alguien a quien no le guste el vino.” Karl Marx) (*) walterditrich@hotmail.com