Las penas son de nosotros

 


La foto la tomé hace algunos años en una fiesta popular del distrito. Los dos paisanos durmieron así sentados abrigados por sus ponchos  y entibiados por el anticongelante etílico ingerido. Fueron los últimos que el cantinero vio al cerrar y los primeros en atender al abrir.

Mirándolos, recordé a don Horacio Guarany, aquel que le cantaba al noble productor de la vid, y alguna vez dijo, “yo amo al vino porque el obrero, que no puede ir de vacaciones, ni tener una casa como la gente, toma un vino, como hacía mi padre, y se reencuentra con él. Por ese día es feliz”.

No hablaban mucho casi nada. Tomaban en silencio, pero juntos. Juntos ahogaban las penas, o emborrachaban alguna alegría. Quien sabe….

Dicen que sólo dijeron: “las penas son de nosotros….”. Y  como Larralde, siguieron chupando en honor a los que les andaba pasando…

(“Ten cuidado de confiar en alguien a quien no le guste el vino.” Karl Marx)

(*) walterditrich@hotmail.com


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