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Mostrando las entradas de octubre, 2021

Wanda y Lucho

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  Me preguntaron  mi  opinión sobre los programas de chimentos. Fue incómodo. No ando por la vida con un catálogo de respuestas pre cocidas para afrontar interrogatorios. La última vez que vi una emisión dedicada a los chusmeríos de la farándula  la conducía Lucho Avilés. Cada quien vive de lo que quiere, o de lo que puede. La libertad de expresión es sagrada. Aun cuando se utilice para exhibir mediáticamente un catálogo de culos, tetas, posteos de Instagram y enredos en las alcobas del “mundo del espectáculo”.   En definitiva, no es mas que eso: un espectáculo. Bizarro. Pero entretenimiento al fin. Tuve que preguntar quién era la China Suárez. De Wanda conocí su llegada explícita a la fama con su opera prima viral.   De Icardi supe cuando suplantó al vocablo “pata e lana” en la mayoría de los chistes sobre infidelidades, pero poco puedo hablar de sus cualidades futbolísticas. Es entrenamiento. Todos necesitamos relajar. Y nos convertimos en chusmas v...

CHARLY, REZO POR VOS….

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  Mira pasar las nuevas olas y es parte del mar. Piensa qué sería de nuestra vida cuando el fabricante de mentiras deje de hablar. ¿No podrá ser feliz? con tanta gente hablando, hablando a su alrededor Mientras,   le habla a tu corazón.. Porque no se banca más la grasa de las capitales. ¿Qué importan ya sus ideales? ¿Qué importa su canción? La grasa de las capitales Cubre su corazón. Está verde.- No lo dejan salir. Pasea en limousine Corta   las flores del jardín. Ve amanecer con caviar desde un hotel Y no tiene un poquito de amor para dar . Va de la cama al living Siente   el encierro, Yendo de la cama al living. Lo tratan tan bien, lo tratan tan mal.   No aprendió a vivir Tiene calambres en el alma. Cada cual tiene un trip en el bocho, difícil que lleguemos a ponernos de acuerdo. Creció con Videla. Nació sin poder Luchó   por la libertad, y   ahora la puede tener.   Creció entre fachistas. Murió en el altar. Pasa el tiempo, demoliendo ho...

El susto de la libertad

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  Las aulas en las c cárceles son iguales a cualquier otra. Salvo por el hecho de que cuando toca el timbre,  el profe es el único que vuelve a casa.   Además, los encargados de mantener la disciplina son guardias en lugar de preceptores, que aplican una pedagogía mucho más rústica. El promedio de edad de mis alumnos era de 21 años. Casi todos,   habían pasado la mayor parte de sus vidas del otro lado de las rejas. Cuando cumplieron los 18 egresaron de los institutos de menores hacia las penitenciarias. Es lo que, paradójicamente, la institución llama internos “institucionalizados”. Sólo un par de cuarentones, con frondoso prontuario, desentonaban entre el paisaje juvenil. Si al aula le sacáramos de alrededor,   el curso no difería en nada de cualquier grupo de alumnos de cualquier populosa escuela pública del país. Ese día, el foco estaba puesto en un alumno de 22 años que siempre se sentaba en primera fila.   Nunca   me había llamado la at...