La peste y la historia que vendrá
El capítulo citado ya fue escrito. Porque no se refiere al
COVID 19 como podemos suponer con ojos de presente. Sino que está extraído de National Geographic. Y habla de “la peste negra”, que azotó al mundo a mediados
del siglo XIV, entre 1346 y 1347. Aunque bien podríamos titularlo “EL
CORONAVIRUS” y el texto funciona de la misma manera.
La peste negra, dice la historia, “se transmitió a través de barcos y personas
que transportaban los fatídicos agentes, las ratas y las pulgas infectadas,
entre las mercancías o en sus propios cuerpos, y de este modo propagaban la
peste, sin darse cuenta, allí donde llegaban. Las grandes ciudades comerciales
eran los principales focos de recepción. Desde ellas, la plaga se transmitía a
los burgos y las villas cercanas, que, a su vez, irradiaban el mal hacia otros
núcleos de población próximos y hacia el campo circundante. Al mismo tiempo,
desde las grandes ciudades la epidemia se proyectaba hacia otros centros
mercantiles y manufactureros situados a gran distancia”.
Las consecuencias fueron fatales: “En términos absolutos, los 80 millones de europeos quedaron reducidos
a tan sólo 30 entre 1347 y 1353”. Recién en el siglo XIX se descubrió el origen
de la peste: la bacteria yersinia pestis, que afectaba a las ratas negras y a
otros roedores y se transmitía a través de los parásitos que vivían en esos
animales, en especial las pulgas (chenopsylla cheopis), las cuales inoculaban
el bacilo a los humanos con su picadura…”
La historia futura, hablará seguramente de la pandemia del
CORONAVIRUS que le puso un freno de mano al mundo globalizado “allá por 2020”.
También dirá que la enfermedad era
desconocida y sin cura en sus orígenes. Que los viajeros la llevaron a todos
los rincones del planeta y que el virus no diferenció, al igual que la peste
negra, entre ricos y pobres. Esperamos que el resultado final cambie y las cifras de víctimas no se repitan…
La historia de las pandemias que azotaron a la humanidad,
tendrán que hacer mención, además del COVID 19 y la peste negra, a la viruela, a la gripe española, la gripe
asiática, la gripe de Hong Kong y el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH).
Tal vez, en el epílogo de “La historia de las pandemias de
la humanidad” concluirá en un final feliz. Diciendo, por ejemplo: “luego de sufrir la última gran peste, las
naciones del mundo se decidieron a priorizar la inversión en investigación científica
reduciendo la carrera armamentista”. “Además,
multiplicaron los presupuestos de salud y de acceso a los servicios básicos y
se abandonó la idea de la vida en
grandes ciudades cambiando la concentración de la densidad demográfica con énfasis
en el cuidado del medio ambiente….”. “ El capital abandonó el paradigma de
la rentabilidad extrema mutando a una mirada humanista donde la economía finalmente
estuvo al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la economía”.
“Por fin, la última
gran peste, le enseñó a la humanidad que
la vida humana es lo más importante”, quisiera que las nuevas futuras
generaciones lean cuando estudien nuestra historia.
Es hora de comenzar a escribir la historia que vendrá. Que así
sea.

Comentarios
Publicar un comentario