"Hay que matarlos"
“El niño que no sea abrazado por su tribu, cuando sea adulto quemará la aldea para poder sentir calor” (Proverbio Africano).
En la tele,
la imagen muestra a un pibe que es atrapado por un grupo de vecinos robando en un techo. “Vecinos de Berisso a un adolescente
que habría ingresado a robar varias viviendas” dice el titular de la
noticia. Mientras se emiten las filmaciones que viralizaron los testigos
ocasionales, el periodista celebra la golpiza. Exige más
castigo cuando el adolescente es arrojado desde lo alto de la casa al piso
lo celebra como a un gol de Messi.
Al caer, el pibe es pateado con ferocidad.
Quienes filman gritan “hay que matarlo”, mientras
el comunicador considera que hacen falta más golpes para alcanzar una cuota lógica
de justicia. Es que el delincuente ha reincidido.
El ladrón tiene 17 años. Nadie se pregunta por qué no está
en la escuela, en un club. o en su casa. ¿Tendrá casa o algo parecido?. ¿Quienes
serán su familia?, ¿Tendrá familia?. ¿Habrà alguien esperándolo en casa?..
¿Alguien lo habrá esperado alguna vez?, ¿Alguna vez hubo casa?.
“Seguramente va a
pedir que no le peguen porque es menor!”, dice con sorna el periodista. “Lo màs probable es que estè drogado, o robe
para drogarse” termina de sentenciar el opinólogo. Nunca se pregunta los
por qué. Tampoco cuestiona que los pibes
pobres son rehenes de los narcos que están matando una generación con la
complicidad policial y política.
Es más fácil pedir mas palos para los pibes.
Hace décadas que vienen pidiendo mano dura. Pero, los
garrotazos no son suficientes.
Exigen más palos. Pero los palazos no dan resultado
Reclaman meter bala. Pero los balazos no matan lo necesario.
Bajan la edad de imputabilidad y las cárceles se llenan de
jóvenes pobres. Pero aunque los
encierren desde el preescolar, “ tampoco
se puede salir seguro a la calle”
Countries, barrios cerrados, seguridad privada, más
patrulleros, mas balas, mas garrotazos, mas mano dura, mas cárceles…..
Pero sigue habiendo pibes que se hacen –no nacen- chorros…
Siete de cada 10 niños viven en la pobreza en la Argentina.
Se trata de un universo estimado en 8,6 millones de chicos y adolescentes.
Los garrotes no
alcanzan.
Mi hijo me pregunta por què roba la gente. Recuerdo un quirúrgico
análisis de Galeano:
“Para una cantidad de niños y jóvenes latinoamericanos, la
invitación al consumo es una invitación al delito. La publicidad te hace agua a
la boca y la policía te echa de la mesa. El sistema niega lo que ofrece y no
hay Valium que pueda dormir esa ansiedad ni pronzac capaz de apagar ese
tormeno. La lucha social aparece en las páginas policiales…..”
PD: lo anterior no intenta justificar los delitos contra la
propiedad. Simplemente, es un humilde aporte para preguntarnos por què hay
pibes robando en lugar de estar estudiando, jugando o siendo felices.

Comentarios
Publicar un comentario