La locura de hacer siempre lo mismo
“Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes” (Albert Einstein )......
Alberto Linker trabajaba en un comercio de Buenos Aires y estudiaba en la facultad. Hincha de Boca, el domingo 19 de octubre de 1958 escuchó por radio a la mañana el empate 2 a 2 entre el club de sus amores y San Lorenzo. Luego almorzó con su familia para festejar el día de la madre. Un vecino de su casa, en el barrio de Villa Crespo, lo invitó a ver el partido entre River y Vélez, en Liniers. Linker tomó su radio portátil y juntos partieron al estadio. Hubo agresiones al arquero velezano. En ese momento, el árbitro Luis Ventre decidió dar por finalizado el partido. Parecía que la historia terminaría allí, pero las crónicas deportivas darían paso a los hechos policiales. Enojados por la suspensión, los simpatizantes de River comenzaron a invadir el campo de juego con la intención de agredir al arquero. Todo se convirtió en un campo de batalla. El Cuerpo Guardia de Infantería ingresó al campo de juego y disparó hacia la tribuna millonaria con sus pistolas lanzagases. Se sucedieron las escapadas y los empujones entre los hinchas, que buscaban guarecerse de las agresiones de los uniformados. Cuando la tribuna empezaba a quedar vacía, se vio a un hombre tirado en el suelo, víctima del impacto de una bomba de gases en su cabeza. Alrededor, todo era sangre. Murió unas horas después .Era el joven Alberto Linker. La versión policial que reprodujeron ambos matutinos sostuvo que las fuerzas de seguridad quisieron utilizar las mangueras de bomberos para dispersar a los hinchas que causaban los incidentes, pero que éstas se habían vuelto inutilizables por el accionar de los fanáticos. Por ese motivo, se utilizaron los lanzagases que causaron la muerte de Linker.
En un comunicado oficial, las fuerzas del orden culparon a los fanáticos por los incidentes. Para el titular de la Policía Federal, Ezequiel Niceto Vega, la tragedia fue causada por gente que concurría al estadio “dispuesta a cometer incidentes” y Linker habría fallecido no por culpa de la Policía.
64 años después, la policía reprimía con gases lacrimógenos en el bosque y causaba la muerte de un hincha de Gimnasia. El Ministro Berni ensayó excusas similares…
Pasaron seis décadas, los uniformados aplican las mismas recetas para “brindar seguridad” en los eventos deportivos y generan las mismas nefastas consecuencias. Ahora, aseguran que prohibirán el lanzamiento de gases lacrimógenos en las canchas…
Cuando murió Linker, ante las críticas recibidas, la policía se negó a prestar servicios nuevamente en los estadios. El domingo 26 de octubre de 1958, todos los partidos del campeonato argentino se jugaron sin custodia policial. No hubo ningún incidente….
(*) WALTER DITRICH
walterditrich@hotmail.com

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