LA POLICÍA DE BERNI
(*) Tiene 19 años. Es rugbier. Volvía de una fiesta en una Toyoya Hilux que le prestó el papá “para que no le pasara nada”. No sufre portación de cara, no usa capucha ni es morochito. Vive en un barrio privado. Es el típico pibe que llamaríamos un “nene bien”. Igual no zafó de la maldita policía que casi lo asesina. Sufrió tres balazos, va a necesitar prótesis y le arruinaron la vida.
Todo empezó por casualidad. O por la causalidad de la
brutalidad policial que primero tira y
después pregunta. El chico pasó un semáforo en rojo en una zona insegura donde
nadie se detiene de noche. Casi lo matan por “sospechoso”. “No había un control policial. Él venía por la ruta, pasa el semáforo
en rojo porque la zona es medio peligrosa y aparte venía una camioneta atrás
haciéndole señas de luces, no tenía la luz azul prendida (baliza policial), por
ende, no se dio cuenta de que eran policías", contó su mamá. Lo
alcanzaron, aparecieron más patrulleros, lo chocaron cuando quería ingresar a
su barrio privado y abrieron fuego. Su
padre relató que: “El policía me dijo:
‘Va con una camioneta negra con los vidrios polarizados y no sabés si va una
persona, dos o cuatro’. Y le digo sí, pero no es motivo para dispararle.
Después me dicen que se agachó y por eso le dispararon y le digo ‘¡pero si me
decís que no se veía por los vidrios oscuros!’”.
Después, el Ministro de Seguridad Sergio Berni aseguró que “los
policías actuaron bien”. La secuencia está filmada y la violencia
policial es irrefutable. Inmutable, el
funcionario de la mano dura volvió a apretar el gatillo donde más le gusta:
ante las cámaras.
Berni no es Berni. Berni es Axel. Axel es Ella. Juntos, o
más bien separados, son el Frente de Todos, o de algunos. Forman un gobierno que dice hacer del respeto
por los derechos humanos su principal bandera;
y siguen avalando un Ministro que justifica la violencia institucional,
ordena represiones y reivindica el discurso más represivo .
Berni sigue ahí. No es ministro de Macri. Es soldado de
Cristina. Es el brazo armado de un
gobierno que relata con la izquierda y garrotea con la derecha. “Cuando paró (el joven), hizo un movimiento
como si estuviera armado. Me llama la atención que ambos oficiales reaccionaron
al mismo tiempo. Son oficiales con experiencia y con grado", argumentó
Berni.
Mientras la policía bonaerense sigue practicando tiro al
blanco con los pibes en la calle, la coalición gobernante mira para otro lado. “Berni
suma votos por derecha” susurran sin sonrojarse por su mezquindad electoral.
Tal vez sea cierto. Quizás, el Ministro sume los votos de
quienes reclaman mano dura; y tienen la
suerte de no ser baleados por error.
Y quizás, hasta Berni
sea el candidato estrella de un gobierno que había prometido volver para ser
mejor……
(*) por Walter Ditrich

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