EL TREN DEL REVÉS
(*) El 27 de Mayo de 1884 el tren pasó por primera vez por Pigüé. En realidad, paró en Alfalfa, hoy Saavedra, porque la colonia averonesa aún no se había fundado. Dada la importancia de la colonia que Cabanettes y Casey estaban estableciendo, se cerraron las puntas de rieles para ponerlas en servicio activo, en tanto se continuaba con el tendido hacia Bahía Blanca.
Hoy, el tren demora casi 19 horas en unir Bahìa Blanca con
Plaza Constitución porque las vías están en mal estado. Las máquinas a vapor de
principios del siglo XX demoraban 12 horas 20 minutos en hacer el mismo
trayecto. Había trenes todos los días,
que comunicaban a todo el interior, llevaban y traían mercadería, producción, gentes y progreso.
Pero en vez de ir
marcha adelante, nos subimos al tren del revés y fuimos retrocediendo hasta
quedar casi varados en vía muerta.
En las últimas tres décadas los ferrocarriles de carga y el
tendido de vías fueron operados por empresas privadas. Acumularon vagones de ganancias sin invertir
un peso. Tras rapiñar la joya
ferroviaria de la abuela nos dejan vías rotas, nostalgia y atraso.
¿Se acuerda, Doña Rosa, cuando la invitaron a subirse al
tren de la privatización?.....La próxima vez, trate de no aplaudir cuando le
regalen a unos pocos lo que es de todos….
Hace 138 años el primer tren pasaba por Pigüé. Es hora de
parar el tren del revés y volverlo a encarrilar hacia el futuro silbando un
nuevo chu cu chucu piiii.
Porque, como el Gordo Soriano, aún soñamos con trenes. Con
trenes “ de madera, de fierro, de juguete. Resaca inglesa y vivezas criollas.
Van peones deportados, viajantes medrosos, boxeadores noqueados, antiguos
electores de Yrigoyen y Perón. Ahí va Gardel que todavía no es Gardel. Viene
Eva, que todavía no es Evita. Sube su moto un chico que todavía no es el Che.
Todos duermen, igual que mi madre. Van a la deriva del destino. A cara o cruz.
Aunque nunca hablemos de los sueños, es en ellos donde alguna vez somos
enteramente felices”.
(*) por WALTER DITRICH

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