La voluntad
Mientras miraba la obra realizada, uno de los motores silenciosos de Equinoterapia me decía: “esto era un basurero y ahora es un jardín”. Es literal. Pero el hombre sabio no se queja del esfuerzo realizado. Asegura que, “todos colaboraron, porque en las instituciones no tiene que entrar la política. La única política tiene que ser el deporte, la salud o lo que se quiera hacer”.
Después, reconoce haber pensado alguna vez que, “trabajamos mucho para nada”; pero señala a un purrete cabalgando al tranco para decir: “ Pero cuando ves la sonrisa en la carita de los pibes, es el mejor pago”.
Hoy, con 20 años de camino recorrido, Equinoterapia Pigüé inauguró un monturero y picadero cubierto sumando 500 m2 más a ese sueño realizado. Sobre el viejo basurero floreció, de a puñaditos, un enorme Monumento a la Voluntad. Nunca nadie ganó nada material en equinoterapia. Eso sí, esos voluntarios acumulan millones de ganancias en sonrisas recibidas.
No sé que va a pasar mañana en las elecciones, pero estoy seguro de que si mucha más gente hace la misma “política” que los voluntarios de Equinoterapia, a este país no lo para nadie.
(*) walterditrich@hotmail.com
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