A las tres de la tarde...

 


Volví a entrar a la planta de Textiles Pigüé. A las tres de la tarde. La misma hora del dìa. La diferencia es que hace 17 años me recibió la infantería a los palos y balazos de goma. Aquella vez, a Daniel Moro lo doblaron en dos a garrotazos. A mi me salvó la cámara de fotos. El era Presidente de la flamante cooperativa de trabajo. Yo reportero gràfico. La vida nos juntó frente al mismo garrote. Él luchaba por su fuente de trabajo. Yo trabajaba para contarlo.

Hoy pisé el mismo lugar. Daniel Moro fue nuevamente protagonista de la noticia. Esta vez, lo entrevistó su hijo, que es mi alumno. El pibe, tenía meses aquel 12 agosto de 2004. Cuando le propuse un trabajo escolar para contar algo que le interese comunicar, eligió la historia de Textiles Pigüé. Hizo grupo con un compañero que cuando sale de la escuela trabaja en la fábrica. En el mismo sector que Daniel. Los cobija el galpón que recuperaron los laburantes luchando. El lugar y el presente les pertenece. Porque Textiles es de los socios.

Miro a los pibes recorrer la planta con la cámara en mano. Hoy la noticia no me duele. Pero también emociona. Padre e hijo se cuentan la historia. La comparten. Las máquinas aturden un poco. Es un sonido mucho más grato que escuchar balazos de goma

(*) walterditrich@hotmail.com

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