¡CÓMO LE GUSTA EL PUTERÍO A LA GENTE!!!

 


Las chusmas de mi pueblo tenían una red de espionaje más aceitada que la CIA.  Esas cocinas de lenguas picantes funcionaban igual que los cuarteles de la KGB.  Allí se develaban los secretos mejor guardados. Lo que no se podía chequear,   se suponía y echaba a rodar de boca en boca.

La red de espionaje se nutría de una infraestructura básica: cortinas que se corren disimuladamente; oídos atentos en el almacén;  preguntas entrometidas con el arte pueblerino de “tirar la lengua”; estudio detallado de las rutinas vecinas;  curiosidad full time y frondosa imaginación telenovelesca.

Hoy, las chusmas de pueblo navegan los mares del ostracismo. Es que profesan un oficio obsoleto, desvalorizado.  Los espiados decidieron exhibirse por redes sociales. Las espías de mi pueblo navegan la vida de los demás que se esmeran en mostrarse.

 “Te enteraste?.....” dejó de ser la palabra clave del espionaje pueblerino.

“CÓMO LE GUSTA EL PUTERIO A LA GENTE!” se queja doña Chusma mientras reenvía un whatsapp picante que ya no es secreto.

Y  añora los tiempos donde sólo se espiaba detrás de las cortinas…

(*) por WALTER DITRICH  

-          walterditrich@hotmail.com

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