ZARAZA
ZARAZA no habla de política porque la gente se aburre . No debate con otros candidatos. Hace chistes ingeniosos que su guionista preparó y sólo habla de él. ZARAZA cuenta por televisión a qué hora se levanta, qué le gusta desayunar, reconoce que su mujer lo reta porque ronca y aprovecha para que la futura «primera dama» luzca la nueva cirugía en horario prime time.
ZARAZA siempre sonríe. Baila, canta y es ocurrente. Dice que él es «la
nueva política» aunque cobra sueldos públicos hace años. Y sonríe. ZARAZA
siempre sonríe. Regala globos, remeras, vinchas y banderas. Organiza recitales,
caravanas, desfiles. Ya es tendencia con el hashtag #VIVALAZARAZA.
Se saca fotos y filma videos que parecen casuales. Lo adoraron los
vendedores de choripanes, los jubilados, los pequeños empresarios, los
albañiles, los ferroviarios y cualquier ciudadano que aparece en los videos de
propaganda. No faltará la selfie junto al Papa y al lado del goleador de moda.
Posará frente a un hospital posteando: «apoyando la salud pública» . Luego,
saludo a una maestra para tuitear «yo
defiendo la escuela para todos».
Zaraza hace lo mismo que todos, pero dice que es distinto. Promete como los
demás, pero asegura que no viene a hacer promesas de campaña. Hace años vive de
la política, pero se presenta como lo nuevo. Habla como los otros y utiliza el
mismo manual de excusas, aunque se autoerigirse como el cambio necesario.
Y ríe. Zaraza siempre ríe.
-¿Zaraza, de qué carajo te reís?- le preguntarán algún día.
– De ustedes, me río… De todos ustedes me cago de risa…-. debería responder si
fuera sincero.
Pero el coaching le indicará responder:
-
“Es que la vida me sonríe….”.-
- (*) por WALTER DITRICH
- walterditrich@hotmail.com

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