Los periodistas de pueblo no medimos el
rating. No salimos en las tapas de revistas,
ni estamos nominados al Martín Fierro.
Los periodistas de pueblo somos un
multimedio en persona: locutores,
productores, fotógrafos, operadores, cronistas, críticos. Pisamos el barro y la
alfombra roja porque nos acostumbramos a comunicar en todos los terrenos.
Los periodistas de pueblo nos vemos cara a
cara con la noticia. Conocemos al personaje detrás de la información y nuestros
hijos van a la escuela con el blanco de nuestras críticas o nuestros elogios.
A los periodistas de pueblo nos duele lo
mismo que a nuestros vecinos y nos alegran sus buenas noticias. Sabemos guardar
secretos, no le ponemos el micrófono de prepo a nadie y preferimos perder una
primicia antes que violar la confianza de la fuente de acá a la vuelta.
Los periodistas de pueblo nunca seremos
noticia nacional. Los grandes medios no hablan de nosotros, ni de nuestras
audiencias.
Pero nos basta con contarte lo que te pasa,
decir lo que querés escuchar y gritar junto a vos cuando hace falta.
Para los periodistas de pueblo, el mejor pico de rating es que confíes en
nosotros.
Y que vos, nos consideres tu voz.
(*) por WALTER
DITRICH
walterditrich@hotmail.com
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