«Yo no quiero saber nada con la
política!!!!». repiten Doña Rosa, Don José, sus hijos, sus nietos y los
pibitos prendidos a la pantalla del celu al ritmo del trap. «Yo no quiero saber nada con la
política!!!» se excusan los que son convocados a participar del algún partido o
agrupación.
Al pasar, una señora se queja del precio
del pan. La vecina, masculla bronca porque la jubilación no le alcanza. Se suma
la puteada por otro aumento de combustible y el almacenero que exhibe la
factura de luz con indignación. El chacarero quiere que le cumplan la baja de
retenciones prometida y le arreglen los caminos rurales. El microempresario no
sabé como seguir descontando cheques al 70% y sin vender casi nada. El obrero
no llega ni a medio mes, el desempleado desespera, en la esquina un transa
vende droga y llevan preso a un pibe por cultivar cannabis para hacer aceite
medicinal.
No arreglan la red de agua. Hacen cuadras
de asfalto nuevo. Construyen una ruta, hay paro de médicos en el hospital. Los
docentes tienen más hambre que maestro de escuela. Explota una escuela.
Anuncian que los chicos aprenden más que antes. Matan a un ladrón. Asesinan a
un polícia. Un juez mueve una causa. Otro juez archiva otra causa. Un
sindicalista parece empresario y pacta con la patronal. Otro es amigo del
gobierno y nunca hace paro. El tercero corta la calle a cada rato.
Los pañuelos celestes, los pañuelos verdes,
los pañuelos rosas y los rojos. Los pañuelos blancos.
«BASTA!!!!…..
YO NO QUIERO SABER NADA CON LA POLÍTICA».
Lástima.
Porque casi todo lo que te pasa…..
O
casi todo lo que no te pasa…..
Tiene que ver con la política….
(*) por WALTER
DITRICH
- walterditrich@hotmail.com
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