Pienso la meritocracia como una carrera. Los
meritócratas aseguran que alcanzar la meta, es solo consecuencia de lo que uno
haga. De tal manera, que los relegados, “algo habrán hecho o no hecho”
en la competencia de méritos para ir quedando atrás.
Lo que no aclaran desde el meritocratismo,
es que no todos partimos desde el mismo lugar y con las mismas posibilidades.
Le llaman meritocracia. Antes le decían
“sálvense quien pueda”. Es individualismo, mirarse el ombligo, suponer que los
pobres son pobres por elección. De tal forma que todos aceptemos que siempre ha
sido así y acá no es feliz el que no quiere.
Pero no es lo mismo comer todos los días a
que te falte olla de chiquito. No es lo mismo que estén papá y mamá a que no
estén. No es lo mismo la calefacción central a la casucha de chapa y cartón. No
es lo mismo el guiso permanente o la dieta variada y saludable. Es diferente la
escuela que se te cae encima donde el comedor no da a vasto; a la
scholl privada con proyecto educativo innovador. Se aprende distinto en piso de
tierra sin luz que con wifi y compu personal. Te curan diferente con prepaga o
haciendo cola en el hospital público rebalsado. No es igual el patio de country
que la zanja en el pasillo de la villa. Cambia la vista cuando mirás por la
ventana y vez marginalidad, narcotráfico y paco en lugar de un campo de
deportes y verde césped.
Hay quienes parten con ventaja en tiempos
de meritocracia. Y hay, los nadies que están condenados a pelear el descenso.
“No hables de meritocracia, me da gracia, no
me jodas, que sin oportunidades esa mierda no funciona” canta Wos desde
la rebeldía de la rima barrial. Y dispara: “Y no, no hace falta gente que labure más,
hace falta que con menos se pueda vivir en paz, mandale gas, no te perdas,
acordate en dónde estás, fijate siempre de qué lado de la mecha te encontrás”.
“Sin
oportunidades, esta mierda no funciona”. Si en lugar de competir en la
carrera de la meritocracia, nos detuviéramos a ayudar al que tropezó ; tal vez
llegamos todos juntos a la meta. Será más tarde. Habrá que compartir el podio
entre muchos.
Pero “ tal vez todos podamos vivir en paz”.
(*) por WALTER
DITRICH
- walterditrich@hotmail.com
Coincido colega. No se trata de subir la vara de la meta sino de emparejar la largada.
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