LA VACUNA, EL VODKA Y EL CHORIPAN.
(walterditrich@hotmail.com).- Yo quiero vacunarme. Ya me inscribí. Quiero cuidarme y sobre todo, cuidar a los demás. Estoy esperando el turno para los trabajadores docentes. Tengo muchas ganas de volver al aula y que esta pandemia sea sólo un singular recuerdo.
La política local no ayudó mucho para impulsarme a no sacarle el culo, o mejor dicho el brazo, a la
jeringa. Es que primero la difusión para inscribirse la hizo la diputada
Merquel. Igual, como era esperable, la vacunación comenzó para
personal de salud en el vacunatorio que lleva el nombre de la Hermana Angélica,
donde nos vacunamos generaciones de pigüenses.
La difusión de la vacunación se
agrietó en las redes, como se agrieta todo en este país.
La intendenta interina y las autoridades de salud explicaron como seguía
el cronograma para los adultos mayores y pusieron a disposición el COE y el
área Mayores para anotarse.
En la vereda de enfrente, al
fundación FUNDAR también inició ese asesoramiento recorriendo barrios y
localidades. Se trata de una ONG con claro vínculos con el justicialismo, que asumió
el protagonismo de anotar a quienes deseen vacunarse. No es un tema menor,
puesto que al tratase de una vacunación voluntaria, sólo llegarán al distrito
tantas vacunas como inscriptos existan.
Hasta ahí, puede generar opiniones en contrario, pero no està mal que se milite polìticamente la vacunación. Sobre todo, cuando hay una fenomenal movida antivacunas en los grandes medios y en sectores de la oposición.
Pero lo llamativo, es que el área de salud
fue quedando cada vez más lejos de la coordinación de la vacunación.
Yo igual me quiero vacunar. Poco me
importa si llaman a inscribirse los peronistas, los radicales, el vecinalismo o
la Cruz Roja. Aunque en esta última no podría adivinar intencionalidades políticas...
Volví de las vacaciones esperando
que me toque la Sputnik. Confío en la ciencia y, sobre todo, en el ANMAT, por
lo cual tengo el bracito preparado para el pinchazo.
Ahora escucho que la vacunación es una
escuela. Las autoridades locales de salud aportaron los vacunadores pero no tienen nada
que ver en cómo se hace el operativo. La diputada Merquel elevó una nómina de 20 personas
para organizar todo la logística, la cuestión administrativa, el
acondicionamiento del lugar – la escuela 14- y el cuidado y preservación de las
vacunas.
Las vacunas todavía no llegaron.
Escuché a una dirigente partidaria criticar duramente la falta de
institucionalidad y el tironeo político que genera esta situación. La
secretaria de salud y el intendente parecen espectadores de lujo de la campaña
de vacunación más importante de la historia de la humanidad.
Se vacunó una concejala que, me consta, visita casa por casa a los positivos y
aislados por COVID y se armó un escandalete. El STM criticó duramente el
operativo de vacunación, diciendo que, “se aplicaron dosis a un médico
jubilado, su señora y la hija que es médica y trabaja en Buenos Aires”.
Los diputados provinciales de Juntos por el Cambio en el que
piden explicaciones al Ministro de Salud Dr. Daniel Gollán acerca de la
logística, distribución y responsables de la campaña de vacunación y consideraron
que. “nuevamente vemos al kirchnerismo confundir Estado, Gobierno y partido,
creyendo que todo es lo mismo, adueñándose de lo público y haciendo un uso
partidario de la pandemia” .
En el distrito hay una coordinadora de la logística de vacunación
que no pertenece ni al área de salud, ni a región sanitaria ni al Ministerio de
Salud, pero prefiere no hablar públicamente.
Nadie lo explica. Se agrieta la vacuna-Mientras hay miles
de muertos por la pandemia en el país.
“¿Recuerdan cuando pensábamos que la pandemia iba a sacar lo
mejor de nosotros?”.
Parece que no fue así.
¿En serio hay alguien pensando que partidizando la vacuna logrará mas votos?.
No leí la publicaciòn cientìfica de The Lancet sobre la vacuna rusa. Pero estoy seguro que el mayor efecto adverso de la Sputnik es polìtico: quien haga politiqueria con la salud generará anticuerpos en el electorado. Mas que fiebre, provocarà calentura en la poblaciòn.
Yo sigo esperando la vacuna, aunque ahora temo.
Depende a quién escuche, temo.
Temo que después del pinchazo me convierta en adicto al
vodka.
O al choripán.

Comentarios
Publicar un comentario