“CUIDADO, PRECIOS”
(walterditrich@hotmail.com).- Nuevamente el gobierno y el campo están en pulseando.
El argumento esgrimido por Alberto Fernández plantea la cuestión
en estos términos: aumento de retenciones = baja del precio de los alimentos.
Tranqueras adentro,
dicen que la suba de retenciones hará caer la producción. Y por
consiguiente también decaerá el ingreso de dólares que el país tanto
necesita. Porque en 2021, la Argentina
que sigue dependiendo de una buena cosecha para aumentar sus reservas como en
la época del “granero del mundo”.
Como telón de fondo, se anuncia un nuevo capítulo del enfrentamiento
entre el campo y el kirchnerismo. “Guerra
gaucha” que no ha cauterizado las heridas y sigue latente en un plano
ideológico. Allí, es muy difícil arribar a los consensos
necesarios entre el principal sector económico del país y quienes deben
administrar el Estado en beneficio de todos.
El campo y los K nunca se pondrán de acuerdo. Es una
cuestión de piel. Una política
agropecuaria que cuide los intereses nacionales con todos los argentinos dentro
es perfectamente posible, pero si se parte de un debate sensato.
Porque no es cierto que el principal componente del precio
de los alimentos sean los granos que exportan los productores.
De acuerdo con el trabajo de la Bolsa de Cereales porteña,
en el promedio de los productos seleccionados para maíz se representa el 12 %
del precio final. Osea, de lo que comemos, solamente un 12% se gastó en maíz
para convertirlo en comida.
En el desglose, el maíz representa el 21 % del precio del pollo
entero de Precios Cuidados . Para el caso del trigo representa el 13 % del
precio del pan; en los huevos se trata del 13 %; del pollo trozado el 12 %; del
pechito de cerdo el 10 %; de la leche el 8 % y del asado el 7 %.
En el caso de la soja, no tiene presencia en la “mesa de los
argentinos” por lo cual el porcentaje de retenciones tiene que ver únicamente con las necesidades recaudatorias
de los gobiernos.
Se concluye que, en los productos estudiados, más del 80 % del precio al consumidor no
depende del precio doméstico de los granos, sino que responde a otros
costos, tales como salarios, energía, alquileres, utilidades, impuestos, fletes
y otros costos de distribución, que acompañan la evolución del nivel general de
precios de la economía.
Un dato: EN LO QUE VA
DEL AÑO LOS COMBUSTIBLES AUMENTARON CUATRO VECES.
Se pueden aumentar las retenciones e intervenir los mercados
agropecuarios, pero sino se controlan el resto de las variables de la economía,
los precios seguirán subiendo para repetir siempre la misma historia:
productores asfixiados por los impuestos y consumidores que pagamos caro.
En el medio, los verdaderos ganadores de la cadena sigue
remarcando y cazando en un zoológico de mercados cartelizados.
Mientras tanto, las mismas discusiones falaces y el anuncio
de programas de dudosa efectividad: cortes de carne populares que no llegan casi a ningún lado, o chorrean mucha grasa y
poca carne. Párrafo aparte merece la
desempolvada idea de terminar con el sistema de comercializar la media res para poder diferencias los cortes de exportación
de lo que consumimos los argentinos. La idea tiene mas de 20 años, pero aún nadie
se decidió a ponerla en práctica.
Parece más fácil volver a discusiones ideológicas que
aplauden las tribunas, mientras los
productores pagan cada vez más impuestos y los consumidores sufrimos una ablación de órganos frente a la góndola.
Para recuperar el país, es imprescindible que el campo
aporte de acuerdo a sus posibilidades productivas. Pero con equidad. Esto es que pague más el que más gana. Pero también
es imprescindible que el gobierno actúe sobre la intermediación y TODOS
los eslabones de la cadena alimentaria.
Es hora de que nos cuiden el bolsillo a todos, pero sin meterle la mano en el bolsillo
siempre a los mismos.
Porque si seguimos asì, en lugar de propagandas con “PRECIOS
CUIDADOS” el gobierno de "Aumento" Fernández deberá colocar carteles que digan: “CUIDADO, PRECIOS”.

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