BORGEN Y “LA ARGENTINA PORQUERÍA”
(walterditrich@hotmail.com).- Borgen es una serie danesa que está de moda en Nexflit. Es ficción, pero muestra bastante fielmente cómo funciona el sistema político danés; una de las democracias parlamentarias más antiguas de Europa. Borgen, -que es el nombre popular de Palacio de gobierno- narra las intrigas la política danesa a través del personaje de Birgitte Nyborg, que se convierte en la primera mujer en alcanzar el cargo de Primer Ministro de Dinamarca. La serie detalla el desempeño del poder por parte de Nyborg, su paso por la oposición, y la relación entre los medios de comunicación y el poder político, que se condicionan mutuamente. Los nombres de los medios de comunicación y los partidos políticos que aparecen en la serie son ficticios, pero equivalen a los existentes en Dinamarca.
La serie evidencia una lógica, y en ocasiones desmedida, ambición de los
políticos por el poder. Pero presenta
una Dinamarca sin las matrices de corrupción ni los vicios típicos de las
democracias de baja intensidad que sufrimos en el Tercer Mundo. El
sistema parlamentario es muy diferente a nuestra democracia
representativa, y quizás menos democrático. Pero la serie muestra cómo exige un
amplio mecanismo de consenso para que un Primer Ministro pueda “formar
gobierno”. De tal forma que la izquierda, la derecha y el centro tejen y
destejen alianzas en búsquedas de acuerdos que permitan garantizar la
institucionalidad. Borgen, termina siendo una metáfora de cómo continuamente se
construyen puentes entre ambos lados de la grieta danesa. Y en lo que sería la “ancha avenida del medio”
la protagonista logra concretar interesantes políticas y accede al gobierno.
Esa institucionalidad, convivencia democrática y búsqueda
del consenso permanente, ha deslumbrado a más de uno en estos confines del Cono Sur. Como suele
pasar, se erige a lo extranjero como
superior. Seguimos mirando siempre hacia arriba. Suspirando. Envidiando. Argentina
es un tango que lo añora lo que no somos, y quizás, nunca debiéramos ser.
Como sea, leo que la primer ministra real de Dinamarca, que
se llama Mette Frederiksen (Socialdemócrata), sancionó su propio impuesto a las grandes
fortunas. Esa “democracia de verdad” que tanto disfrutamos por Nexflit, es dirigida
por una mujer que viene de un partido de izquierda. Y en el marco de la pandemia
mundial, sancionó una ley que consiste en crear impuestos adicionales y
recaudar 400 millones de euros con el fin de financiar la jubilación anticipada
de los trabajadores con situaciones de riesgo por el COVID. En abril, además, tanto Dinamarca como otros países europeos,
había dejado afuera de un plan de rescate económico por la pandemia a las empresas cuyos patrimonios estaban en
cuentas offshore.
La promesa de campaña de Frederiken, consistía en ampliar a
jubilación a los 59 años a un sector de la clase trabajadora por motivos
penosidad y peligrosidad del trabajo, en el que aproximadamente 38.000 personas
podrían jubilarse anticipadamente beneficiándose de esta medida. Los nuevos
impuestos se aplicarán a bancos, fondos de pensiones y a los inversores más
adinerados del país.
Un impuesto similar para afrontar la pandemia acaba de
sancionar España. Lo propio se anunció
en Bolivia. Hace tan sólo un año cuando todavía no había emergido la pandemia,
Elizabeth Warren, una de las precandidatas demócratas para las elecciones de
Estados Unidos, también lo había planteado. El Fondo Monetario, a quien no se
podrá acusar de querer convertirnos en Venezuela, acaba de recomendar que “Los Gobiernos deben tomar medidas para
mejorar el cumplimiento tributario, y evaluar la aplicación de impuestos más
altos para los grupos más acaudalados y las empresas más rentables”,. (PODES BUSCARLO: lo aseguró en Octubre el director del
Departamento de Finanzas Públicas del FMI, Vitor Gaspar).
Aquí, se está discutiendo cobrarles un aporte extraordinario
del 2% a 9.300 ricos que tienen más de 200 millones de patrimonio declarado. Lo pagarán sobre sus bienes personales. Se
pretende con ello afrontar los gastos de la pandemia, ayuda social y cuestiones
de infraestructura. Son 300 mil millones para usarse de la siguiente manera:
• La mayor porción, un 25%, irá para programas de
exploración y desarrollo de gas natural, a través de la empresa estatal Enarsa
en acuerdo con YPF;
• Un 20% de la recaudación se destinará a la compra y/o
elaboración de equipamiento e insumos críticos para la emergencia sanitaria
vinculada a la pandemia;
•Otro 20% iría al programa de becas Progresar, del
Ministerio de Educación:
• Otro 20% será para subsidios a pequeñas y medianas
empresas afectadas por la pandemia;
• Por último, el 15% se destinará a programas para mejoras
habitacionales y sanitarias de barrios populares.
Es una de las pocas veces que en nuestra historia, se propone
que paguen más lo que más tienen . Una vez, en que el peso de la crisis recaiga
en las espaldas más anchas. Pero con la
mentalidad del esclavo que defiende la hacienda del amo; políticos y periodistas se oponen hablando de proteger a los
inversores e invocando la institucionalidad que tanto admiran en Borgen.
Me comparten una editorial de Jonathan Viale, bajo el título
“¿En
qué momento Argentina se convirtió en esta porquería?”. Hago un
esfuerzo por digerirla. Como siempre, el hijo de Mauro, es vocero de los sectores de poder que militan
el antiargentinismo. No vale la pena ahondar más. Pero el título me dejó
pensando.
¿Cuándo nos convertimos en esto?.
¿Habrá sido cuando aplaudimos al amo jugando al esclavo?, como dice el Indio.
¿Cuándo dejamos que quienes llegaron al Congreso por el voto
popular defienden intereses antipopulares?. Y lo que es poder, ¿ Por qué son
aplaudidos por ello?.
¿Cuándo pasó que los dominados salen a la calle a defender
los privilegios de quienes los dominan?
¿Cuándo fue que quienes dicen representar intereses
nacionales y populares también pagarían el impuesto que alcanza sólo a 9000
millonarios?
¿Cómo es posible que existan dirigentes que dicen velar por
la Nación y priorizan los privilegios de 9 mil ricos antes que las necesidades
de 44 millones de argentinos?.
¿Cuándo fue que nos convertimos en esta porquería?. ¿Habrá sido cuando Viale logró indignar a
miles con su perorata?.
Algún día…. ¿Dejaremos de ser esta porquería, para parecernos
a la Dinamarca de Borgen?...
Tal vez. Aunque les tengo una mala noticia: para vivir sin
pobres como en Dinamarca, hay que distribuir mejor. Si se la siguen llevando unos pocos, Argentina seguirá siendo esta
porquería.

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