POSTALES DE LA PANDEMIA: Mirarnos el ombligo
(por Walter Ditrich).- “Todo culpa de ella!!!”; “Digan el nombre!!”, “Habría que echarla del pueblo!!”; “Yo cuidándome y culpa de esa HDP, todos encerrados de nuevo!!”….
El dedo índice se levanta acusador.
Señala, culpa, endilga responsabilidades.
Es cierto. Retrocedimos. Es endeble nuestra nueva normalidad
en tiempos de pandemia. Como en el juego de la Oca, nos fuimos varios
casilleros para atrás.
Parece que la causa fue una joven desaprensiva. Es
anecdótico. Podría haber sido cualquiera. Incluso, el contagio podría haberse
generado entre los que levantan el dedo inquisidor.
“Si nadie cumple nada….!!”…
“Ya fue, estoy podrido de la cuarentena!!”;
“No pasa nada, si acá no hay casos”; “Si somos 10, 15 o 20 es lo mismo… Hay jodas en todos lados!; “ Ya fue!, nos tenemos que contagiar todos y
listo!”; “Lo único que falta es que el Presidente me diga lo que tengo que
hacer!!”; “Al final, el pico no llega
nunca…. Todo verso….”. “En el control
decí que venis de la YPF y listo!!!”·. “Viajá tranquilo, en el retén no te
preguntan nada….”. “Si se puede
entrar por cualquier lado…… Saltá el terraplén y ya está….”.
Las excusas, el engaño, el autoengaño, la viveza criolla, el
pensar que “como nadie cumple, yo tampoco” … El contagio más peligroso es no
pensar en el otro. Lo peor que tiene el
COVID 19 es que enferma a los demás. No se contagian sólo los irresponsables .
En lugar de mirar la paja en el ojo ajeno, deberíamos mirarnos el ombligo.
Si contagiamos solidaridad, al cuidarnos cuidamos a los demás.
Es la mejor forma de que aislar a quienes no les importamos
un comino.
Mirarnos el ombligo. Cuidarnos para cuidar.
Contagiemos solidaridad. Cumplamos, respetemos, denunciemos,
comprometámonos.
Pero antes que nada, mirémonos el ombligo en lugar de buscar
la paja en barbijo ajeno.

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