“MORIR EN DEFENSA DE LA LIBERTAD”
(por Walter Ditrich).- Los veinte disparos sacudieron el atardecer primaveral. En la esquina de Sadi Carnot e Irigoyen, quedaron el sombrero y el estuche de anteojos de la víctima. La persiana del Club Social estaba baja. Los cinco hombres esperaron al desafortunado. Lo acribillaron. 12 disparos impactaron en el cuerpo del periodista. Le faltaba un brazo, pero se las ingenió para sacar su arma y herir a uno de sus cinco agresores. La patota huyó en un auto. Eliseo Albornoz, falleció en aquel Pigüé de la década infame. Fue el 23 de septiembre de 1.932.
Albornoz había fundado el periódico EL PUEBLO en 1915. Integrante
del radicalismo, utilizó su pluma en la defensa de la libertad y la democracia.
En 1.927 ocupó un cargo como consejero escolar, y en 1.931 se postuló como
diputado provincial, pero no llegó a ocupar ese cargo.
Fueron detenidas varias personas de Arroyo Corto, y se
sindicó a dos de ellas como partícipes del crimen. Pero el saber popular indica
que los verdaderos autores intelectuales nunca fueron condenados.
Pero a pesar de su sangriento asesinato, las ideas de
Albornoz no murieron. Su esposa, Verónica Otero, continuó por largo tiempo
editando el periódico «El Pueblo». Sus páginas, llevaron impresas para siempre
las palabras que aún hoy están inscriptas en la placa de la tumba donde los
restos de Albornoz descansan en el cementerio de Pigüé.
Allí, se puede leer:
«Manos criminales
abrieron tu sepulcro, pero ¡qué importa! desde este sitio seguirás diciendo ¡ES HERMOSO MORIR EN DEFENSA DE LA LIBERTAD!».
Hoy, a 88 años del asesinato de Albornoz, mártir el
periodismo pigüense, se suele escuchar que se banalizan esos ideales
considerando a cualquier discusión berreta un atentado a la libre expresión. Hay, quienes sostienen que el aislamiento en épocas
de pandemia es un “atentado a la libertad”. Mientras, autoridades políticas y
buena parte de los comunicadores locales pierden el tiempo dándole entidad a
personajes oscuros que desparraman estiércol desde las redes, cuando deberían
estar tras las rejas si la justicia fuera más justa.
Albornoz, murió en defensa de la libertad derramando su
sangre en los adoquines de Sadi Carnot e Irigoyen. Es nuestra obligación honrar
tamaño compromiso.

SITUACION SIMILAR A MUCHOS ARGENTINOS QUE FUERON MUERTOS POR DEFENDER LA REPUBLICA, AVASALLANDO LO MAS SAGRADO, EL LIBRE PENSAMIENTO NO BAJAR NUESTRO
ResponderBorrarESPIRITU LIBERTARIO VIVA LA PATRIA