LA DEMOCRACIA ES EL LÍMITE
(por Walter Ditrich).- La Argentina no da respiro. Asfixia. Ahoga. Nos aprieta el cuello. Asusta. Cansa. Revela.
En las últimas dos semanas, un ex Presidente aseguró en la
tele que se viene un golpe de Estado y no habrá elecciones. Hallaron el cuerpo
de Facundo Castro y todas las sospechas apuntan a la Bonaerense. Hay unas 4.000
tomas de tierras que se multiplican todos los días. Mientras los ministros de
seguridad de la Provincia y la Nación no paran de pelearse. Crece la
inseguridad y Berni hace campaña vistiéndose de Rambo lanzando “Fuerza Buenos
Aires”.
La reforma de la justicia se aprobó de manera exprés en el
Senado con la oposición mascullando bronca. En diputados, no se pudieron poner
de acuerdo en cómo sesionar y el Presidente de la Cámara recibió amenazas de
muerte. Los médicos que trabajan en
terapia intensiva se reunieron con el Presidente y aseguran que el sistema de
salud está colapsando. Fernández habla de apretar el botón rojo, hay marginales
que queman barbijos, y la apertura de bares parece la guerra de secesión. Ya
murieron más de 10 mil personas por coronavirus en el país y pasamos el medio millón
de contagios. Acaban de anunciar, en Oxford, que suspendieron las pruebas de la vacuna que están
fabricando para salvarnos.
Se acordó el pago de la deuda externa que es eterna, se
debate cobrar una impuesto a las grandes fortunas, se declaró servicio esencial
a internet y los celulares congelando tarifas y todos dicen que se terminan los
dólares. A Lázaro Báez lo mandaron a la casa sin pagar la fianza y sus vecinos
del country hicieron un piquete para no dejarlo entrar. El Municipio de Tandil se cortó sólo y
anunció medidas sanitarias como si fuera una región autónoma. Lanzamos un satélite
con tecnología argentina que solo Japón tiene en órbita.
La policía de la Provincia de Buenos Aires, que suma 100 mil
efectivos, está virtualmente acuartelada reclamando mejoras salariales y
cercaron la Residencia de Olivos, donde vive el Presidente.
La Argentina. Ahoga. Desespera. Somos un país pobre
sufriendo una pandemia mundial. Somos una democracia débil tironeada por
intereses y mezquindades. Merecemos un país mejor. Debemos darnos la
oportunidad de construirlo. Ese país, éste país tiene límites.
La grieta, tiene lìmites. La democracia siempre es el límite.
Personal policial cercando la Quinta de Olivos es una amenaza inaceptable.
Tolerar que se corran los límites de la institucionalidad nos pone en riesgo a
todos. Policías armados rodeando la residencia de un Presidente democrático es
demasiado. Todo reclamo legítimo deja de serlo cuando la democracia se
convierte en rehén.
Más democracia es la única salida. Defenderla es actuar en
defensa propia.

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