NUNCA MAS significa que nunca más
(por Walter Ditrich. walterditrich@hotmail.com).- “La peor de las democracias es preferible a cualquier dictadura”, suelo repetir aunque no sé quién lo dijo primero. La idea es bancar la imperfecta institucionalidad argentina, aunque hace décadas puteamos a la clase política hasta en arameo. Como sea, imperfecta, en pañales, atada con alambre, de baja intensidad, trucha, robada y decepcionante a veces, la democracia es lo mejor que nos puede pasar.
En todo caso, es nuestra responsabilidad mejorarla. Y no se
sale con anti política. Al contrario, se sale con más y mejor política. Los
políticos, son responsables del destino de nuestra democracia y nosotros, todos
nosotros, responsables de los políticos que supimos conseguir.
Duhalde agita fantasmas. Los destituyentes de ayer y de
hoy, preguntan si el Presidente termina
el mandato y en “defensa de la República” se grita para derrocar gobiernos
constitucionales.
Macri se quejaba de las conspiraciones en su contra cuando
le cantaban “basura, vos sos la dictadura”, y Bullrich perseguía twitteros
opositores.
Ahora, los opositores salen a la calle a pesar de la
pandemia y suenan voces trasnochadas añorando el taconear de las botas para
llamar a la puerta de los cuarteles.
Los tanques bien guardados están y las urnas gozan de
libertad. Pero no hay que relajarse. Porque,
mientras tanto, los principales dirigentes políticos se chicanean y
están en la pavada de mojarse la oreja los unos a los otros.
La democracia es un derecho.
La democracia es una obligación.
Ciudadanos comprometidos.
Mejores políticos.
Más política.
Mejor y más democracia.
Aunque les duela a los Duhalde trasnochados que pronostican asonadas
militares de un tiempo que pasó.
NUNCA MAS significa
que nunca más.
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