Como Pajarito Mossi caído del cielo…
Por lo que se rumoreaba en los bares, Pajarito había formado
parte de la Brigada de Paracaidistas con asiento en Córdoba cuando le tocó la
colimba. Pero no se supo mucho de él. Se fue del pueblo como un gorrión anónimo
y había regresado convertido en un águila majestuosa.
Los domingos, se lucía con una campera verde de ésas que
usan los aviadores llenas de insignias y escudos. Caminaba con aires de
superación mirando hacia arriba, como eligiendo nuevos cielos para desafiar.
Estrictos borceguíes militares y anteojos de sol con marco brillante,
completaban el marco que parecía extraído de Top Gun.
Semanas después, el Intendente en persona tocó timbre en la
casa de Pajarito. Fue a pedirle que saltara en paracaídas en el Parque
Municipal el día del aniversario del pueblo.
-
Como hijo pródigo de la comunidad, queremos que
inicies el desfile. ¡Sería una gran atracción!!- le dijo el jefe comunal.
Pajarito dudó. Era arriesgado. Si algo salía mal, haría el
ridículo delante de todos. La Reina de la ciudad, parada detrás del intendente
con cara de promotora, le pidió por favor. Pajarito comprendió que si el salto
salía bien se calzaría el traje de héroe del pueblo. Miró a la Reina y dijo que
sí, con la solemnidad de quien acepta una misión suicida detrás de las líneas
enemigas.
Llegó el gran día. Esta tarde, todos estaban en el Parque
esperando que Pajarito cayera de los cielos para iniciar el desfile por el
aniversario de la localidad. Desde lejos, se escuchó el motor de la avioneta y
Pajarito Mossi saltó al vacío.
Primero fue un puntito negro en el firmamento. Segundos
después, el paracaídas se dibujó en el aire. Una bandera Argentina ondeaba
detrás de Pajarito dibujando una imagen ideal. Brotaron los primeros aplausos.
Desde el palco, el locutor comenzó a anunciar el inicio del desfile a cargo del
héroe la ciudad, que venía descendiendo abrazado por la celeste y blanca.
El Intendente, su esposa, los concejales, el comisario, el
cura y todas las personalidades del pueblo aplaudían al cielo mirando el
descenso de Pajarito Mossi.
Cuando el paracaidista estaba cada vez más cerca de la
multitud, comenzó a tirar las cuerdas con vigor. Desde la tierra se adivinaban
gestos un tanto desesperados. ¿Sería un truco de Pajarito para hacer su
aterrizaje triunfal?.
El paracaídas y su
conductor tomaron la dirección del palco principal. A gran velocidad, Mossi y
su gran ala multicolor, parecían un bombardero lanzándose en picada hacia el
objetivo. Pajarito agitaba las manos y tiraba de las cuerdas con fuerza. Pero
la suerte ya estaba echada. A esa altura, era imposible modificar el rumbo de
ese bólido que caída en picada.
El Intendente, las autoridades, y la multitud, imaginaron
que Pajarito ensayaba un vuelo rasante para hacer más espectacular su
presentación- Todos pensaron que a metros del piso, levantaría vuelo para
sobrevolarlos con la bandera extendida sobre sus cabezas.
Pero no fue así.
Pajarito cayó del cielo como un meteorito y cruzó por sobre
el palco de las autoridades a toda velocidad. El Intendente se tiró de cabeza y
quedó cuerpo a tierra. Se tropezaron los concejales, el comisario y el cura
párroco que cayó pesadamente a tierra enredado con la sotana. La mujer del
intendente quedó entre las banda militar con las piernas abiertas exhibiendo su
ropa interior a la ciudadanía.
Pajarito, comenzó a rebotar contra el piso y tras arrasar
con las autoridades cívico militares, embistió a la población en general. Finalmente, dejando un surco en su terruño
natal, fue perdiendo velocidad. Entre el correaje del paracaídas se divisaba la
capa de la reina, la gorra del comisario, y el bastón de una abuela.
No hubo heridos graves. Aunque la herida más grave se
produjo en el orgullo de Pajarito Mossi.
Nunca más se lo vio por el pueblo, ni se tuvo noticias de
él. Aún hoy, un par de décadas después del incidente, se siguen repitiendo
refranes alusivos a lo sucedido: “Cayó
como Pajarito Mossi del cielo”, o “Menos
càlculo que Pajarito Mossi”, o “más
peligroso que Mossi en paracaídas”.
Hace poco, a 25 años de aquel aterrizaje poco ortodoxo, la
escena se pudo ver en televisión. Ordenando unos videos familiares heredados,
un pibe halló una cinta. Subió el video a las redes sociales y rápidamente se
viralizò. Un canal de noticias lo seleccionó para su sección de bloopers.
El hijo de Pajarito Mossi, lo estaba viendo en su casa de
Villa Domínico. – Che, viejo!!!... Mirá!!.. Eso pasó en tu pueblo… ¿Lo conocés
al tipo que cayó?... ¿No será pariente nuestro el tipo que cayó?.... Mirà que
despelote que hizo!!.. ja ja… - se reía el muchacho sin poder dejar de mirar la
imagen de la mujer del intendente entre la banda militar.
-
Andá a saber quién es….- dijo Pajarito Mossi con
indiferencia. – Pariente nuestro seguro no es.. Los Mossi siempre le tuvimos
miedo a las alturas- remató.
Y cambió de canal...
(*) versión reescrita de un cuento del mismo autor publicado en 2012.

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